Completamente viernes

Por detergentes y lavavajillas
por libros desordenados y escobas en el suelo
por los cristales limpios,
por la mesa sin papeles, libretas ni bolígrafos,
por los sillones sin periódicos
quien se acerca a mi casa
puede encontrar un día
completamente viernes.

Como yo me lo encuentro
cuando salgo a la calle
y está la catedral
tomada por el mundo de los vivos
y en el supermercado
junio se hace botella de ginebra
embutidos y postre,
abanico de luz en el quiosco
de la floristería,
ciudad que se desnuda
completamente viernes.

Así mi cuerpo
que se hace memoria de tu cuerpo
y te presiente
en la inquietud de todo lo que toca,
en el mando distancia de la música,
en el papel de la revista,
en el hielo deshecho
igual que se deshace una mañana
completamente viernes.

Cuando se abre la puerta de la calle,
la nevera adivina lo que supo mi cuerpo
y sugiere otros título para este poema:
completamente tú,
mañana de regreso, el buen amor,
la buena compañía.

Luis García Montero.

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Basta observarlos

A la gente le molestan los niños. Les molesta que corran, que griten, que rían fuerte, que no obedezcan. Pero nadie piensa en que los niños viven en una continua negación de libertades, que son esclavos de la decisión caprichosa del adulto. Lo que deben decir, lo que deben comer, lo que deben vestir, lo que deben callar, a lo que deben jugar, en qué momentos deben jugar, cuándo pueden correr, cuándo deben estarse quietos, cuándo tienen que sonreír o besar. En cambio ellos aman el silencio, el orden, el aprender. Basta observarlos.

Superpersona

“Superpersona: es aquella que conocí con el valor suficiente para romper la inercia y romperse a sí misma. Es aquella a la que le resultaba todo tan insulso que decidió jugar un rato a convivir con el dolor y el miedo, mirarle a los ojos, dejar que le calara los huesos… hasta por fin coger carrerilla para romperlo en mil pedazos. Luego llegaron ciertos bobos que pretendían barrer hacia su campo, aprovecharse o simplemente turbar sus planes, pero reconoció en sus rostros la infelicidad que ella un día sintió, y se compadeció. Haciendo caso omiso a influencias exteriores e innecesarias, se puso a caminar en busca de sus raíces, ya que lo único que pretendía con todo esto era encontrar la verdad, su verdad. Encontró el mapa del tesoro, pero seguir las directrices para dar los pasos correctos no era fácil. A menudo seguía los pasos de otros que pretendían llevarla por su propio camino, o incluso tomaba el desvío incorrecto para agradar a quienes, ignorantes, la observaban dispuestos a evaluarla, clasificarla o etiquetarla. Pero no hay persona ni presión que se oponga a la necesidad de crear su leyenda personal. Tanto es así, que retrocedía para tomar de nuevo el camino que su corazón le dictaba. Todo era confuso y su mente nublada le impedía ver sus propios pies, pero caminó. Confió en Dios y supo, poco a poco, a través del estrecho hilo que la separaba de ella, recuperar su felicidad. Otros permanecieron en su infinita burbuja y desde allí la tacharon de loca.

Sí, existe! Y la conozco muy bien.
Scout tenía que ser…”

La felicidad solo es real cuando se comparte

“Camina dos años por la tierra. Sin teléfono, sin piscina, sin mascotas, sin cigarrillos. Libertad absoluta. Un extremista. Un viajero de lo estético cuyo hogar es el camino. Y ahora después de dos años de caminata, llega la gran aventura. La batalla culminante para matar al falso ser interior y concluir victorioso la revolución espiritual. Sin estar ya más envenenado por la civilización el huye, y camina sólo por la tierra para perderse en la naturaleza.”

Amor-atado

¿Sabes qué echo de menos? La espuma de las olas que me mojaban los pies. Tocar el piano mientras duermes. El cielo azul. Cuando estas enamorada. El blanco roto. Pasear y a la vez reir, un escalofrío largo, que te recorre desde la punta de los dedos de los pies hasta la cabeza. El aleteo en el estómago. Cuando los labios te sabían a cafe y el pelo mojado se enredaba en mis manos.

Tus ojos se mezclaban con mi boca, se hacía un cuadro pintado por Velázquez. Me movía con tu risa y tu risa conmigo. Pero… ¿Qué estoy diciendo? Si tu nunca te reías. Si tu forzabas los músculos de la cara manejando un perfecto: no te estoy escuchando, cariño. Necesitaba que me amases, es verdad. Lo necesitaba tanto…

Necesitaba las pocas veces que me decías lo perfecta que era. Cada gesto, roce, ovación… me invadían. Me columpiaba entre tus brazos, como una niña pequeña, tan pequeña e insignificante. “Eres perfecta”, una y otra vez. Eres perfecta pero ten cuidado, porque la vida es difícil y te vas a caer, porque yo te tengo entre mis brazos, porque sin mi te vas a perder. Porque me necesitas, porque nos necesitamos, porque tienes que entender que sola eres tan frágil… Te quiero tanto…

Me querías tanto, que yo me dejaba querer. O no me dejaba querer

y el amor pasó del rojo al morado.

Ir más allá

Una de las habilidades que debe tener un educador social es la capacidad de ver más allá de los actos de las personas. Esto de ver “más a allá”, no es otra cosa que averiguar las causas que llevan a una persona a realizar determinados comportamientos, dañinos o no, hacia las demás personas o hacia sí mismos.

Durante este segundo cuatrimestre he tenido la oportunidad de poder ampliar mis puntos de vista hacia los conflictos sociales y las personas que se ven implicados en ellos, tanto es así, que a día de hoy mi forma de ver las situaciones de la vida ha cambiado radicalmente. “Cada persona es única e irrepetible” esta frase es una de las más repetidas en clase por nuestra profesora Joana Calero, en la asignatura de Habilidades Sociales del Educador Social. Tanto es así, que se me ha quedado grabada a fuego y es que, es una afirmación tan simple como cierta. Cada ser humano ve la vida con unos ojos, de una manera diferente, condicionada por lo que ha vivido, por su forma de ser, y su actitud ante la vida. Los mismos mensajes, las mismas experiencias, cada uno las podemos vivir de maneras totalmente distintas, aunque nos parezca, desde el punto de vista de cada uno, que a todos nos pasan las mismas cosas. A todos nos ha podido suceder algo similar en la vida, pero jamás lo habremos percibido de la misma manera. A raíz de esta afirmación, surgen las nuevas perspectivas para enfocar las problemáticas sociales. Desde el punto de vista de la Educación Social, se deben trabajar los comportamientos conductuales de las personas, pero no sin haber realizado un previo estudio de lo que llamamos “la historia de vida”, puesto que, como ya he dicho, los actos de las personas vienen marcados por las vivencias de las mismas. Nuestro trabajo en el aula, es practicar el estudio de casos mediante el visionado de películas basadas en hechos reales. De estas películas, debemos entresacar la historia personal del protagonista o los protagonistas, las habilidades sociales que maneja, las que deberíamos trabajar con ellos, y en general cuales serían los puntos a trabajar con esta persona. Algunas de las películas que hemos visto en la asignatura han sido: Fuerte Apache, Precious, Dulces 16 y Antwone Fisher.

Después de haber realizado el visionado de estas películas desde el punto de vista de una estudiante de Educación Social, me resulta complicado no hacerlo de la misma manera con el resto de películas que veo en mi tiempo libre. Puede resultar cómico o incomprensible para las personas que no están acostumbradas a tratar con las problemáticas que encierran este tipo de pelis, como pueden ser, el maltrato físico y psicológico a menores en el ámbito familiar, la violencia de género, el consumo de drogas y sus consecuencias, etc; el hecho de que alguien, que sí lo está, empatice de tal forma con sus protagonistas. Pero de cómico tiene poco, más bien a mí en particular, me entristece ver como personas adultas se ríen de las desgracias del ser ajeno. Algunos pensarán que “son sólo películas” o justificarán su humor diciendo que se trata de “ciencia ficción”. Pues bien, lo que es realmente cierto es que la realidad supera muchas veces la ficción. Si algunas de estas películas nos pueden parecer desagradables por el nivel de violencia que transmiten, debemos saber que la realidad, en numerosas ocasiones, es mucho más grave que lo que en ellas se plasma.

Por ello, te invito a enfocar desde otro punto de vista más humano las historias de las personas que nos rodean, ya sean historias de películas, de noticias o de personas cercanas a nuestro ambiente. Vamos a intentar mirarles desde otra perspectiva, intentando ver más allá.

She was just 17

Sólo es un número, quiero pensar que sólo es eso, pero en realidad tambien se que se me ha acabado una etapa. Se que no voy a volver a jugar en serio al pollito inglés, que no volveré a picarme si me eligen la última para jugar a polis y cacos. Que no voy a volver a pelearme por ver dibujos o por hacer el castillo de arena más grande. Que se han acabado los veranos interminables con los iaios jugando en la piscina. Se que no voy a ilusionarme nunca más por escribir la carta de los reyes, o por descubrir realmente quién era el ratoncito Pérez. Que no voy a jugar a pillar, que las guerras de agua en el patio se han acabado. Ahora empiezan otras cosas. Se esfuma la adrenalina de mentir en la puerta de la discoteca, la incertidumbre de no saber si hoy entraremos o nos quedaremos algunos fuera. De falsificar el DNI, de comprar alcohol diciendo que “por supuesto que soy mayor de edad”.  No os paseis los 17 deseando cumplir 18, no queráis ser grises adultos, aprovechad cada día cambiando, gritando, quejaos de todo, chillad, reíos, jugad, pelead, porque inevitablemente crecemos y yo ya echo de menos muchas cosas. Mi único deseo para este 18 cumpleaños es que cuando cumpla 50 recuerde lo que pensaba con 17, la música que me gustaba, todo lo que odiaba del mundo, todos mis sueños, mis ilusiones, lo feliz que era, mis promesas. Por favor que no se me olvide.